¿Cómo saber si tus lentes de sol son originales?

¿Cómo saber si tus lentes de sol son originales?

¿Te has comprado unas gafas de sol? ¿Quieres saber si tus lentes carrera son originales? Hablamos sobre la importancia de unas gafas de calidad para proteger tu vista.

Las gafas de sol resultan indispensables durante todo el año para evitar daños en la vista y proteger tu mirada. Sin embargo, es en verano, cuando hay una mayor radiación y pasamos más horas al aire libre, cuando se convierten en imprescindibles. Por eso, la calidad de nuestras gafas es un factor muy a tener en cuenta, ya que si éstas no son originales, puede que no nos estén protegiendo adecuadamente. De hecho, las réplicas con cristales de baja calidad pueden incluso llegar a provocar daños en nuestra vista. Pero ¿cómo saber si son originales? ¿Cómo descubrir que has comprado (o vas a comprar) un producto de calidad y 100% fiable? En este artículo te contamos como saber si tus gafas Oakley, tu lentes Dolce & Gabana o tus lentes Carrera, entre otras, son originales. Toma nota de estos tips y consejos para descubrirlo:

-. El peso: uno de los principales rasgos que nos pueden ayudar a descubrir si estamos ante unas gafas originales o unas falsas es el peso. Las réplicas, sobretodo si son de baja calidad, suelen ser más ligeras y mucho menos resistentes que las originales.

-. La marca CE y el estándar europeo: para saber si tus lentes carrera son originales (en realidad sirve para cualquier marca), puedes comprobar que tus gafas tengan la distinción CE. Se trata de un estándar de calidad que garantiza que un producto cumple con los requisitos de la Unión Europea. Lamentablemente, a menudo se falsifica también esta marca, por lo que debemos prestar atención, además, al hecho de que nuestras gafas cumplan con el estándar europeo sobre gafas de sol (EN 1836:1997). Este estándar establece una escala de números que van del 0 al 4 (de menor a mayor protección).

-. Número de Categoría de Filtro: para saber si unos lentes son originales, la gafa debe tener especificado el número de categoría de filtro (factor de absorción de luz visible). Es importante comprobarlo para saber si son auténticas.

-. La calidad de la montura: una forma bastante rápida de comprobar la autenticidad de un modelo es analizando la montura. Las originales suelen ser más resistentes y con mejores remaches, mientras que las falsificaciones o réplicas suelen ser más endebles.

-. Cristales de vidrio: no siempre las gafas originales tienen cristales de vidrio, pero sí en muchas ocasiones, mientras que las réplicas de mala calidad suelen tenerlos de plástico. El vidrio tiene una mayor claridad óptica y mayor resistencia al rayado. Por eso, podemos informarnos en nuestra óptica o a través de internet de cuáles son las características de un determinado modelo y compararlo con el que tenemos o con el que queremos comprar. Para saber si unos lentes son o no de plástico podemos darle unos golpecitos con la uña en la parte posterior. El sonido nos dará la respuesta.

-. Comprar las lentes en una óptica: por supuesto, la mejor forma de garantizar que nuestras gafas sean originales y de calidad es acudir a nuestra óptica de confianza, donde nos aconsejaran sobre el mejor modelo y nivel de protección para nuestro caso en concreto. En Óptica Arense ofrecemos a nuestros usuarios un servicio personalizado y de calidad, además de vender los siguientes productos: lentillas, gafas de sol, gafas graduadas y cristales graduados, entre otros.

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Lentes Carrera: ¿cómo saber si son originales?

La posibilidad de falsificación existe en cualquier marca y modelo. Si te has comprado (o quieres comprar) unas gafas Carrera y quieres saber si son originales, nuestro consejos es que acudas a una óptica de confianza. En Óptica Arense, por ejemplo, disponemos de varios modelos de lentes Carrera y te podremos aconsejar sobre tu caso en concreto y sobre la necesidad de protección en función del uso que quieras darle a las gafas y de tu estilo de vida (práctica de deporte, tiempo pasado al aire libre…).

Además, en el caso concreto de las lentes Carrera, puedes fijarte en una serie de elementos que te ayudarán a saber si son originales:

-. La caja: debería tener un código de barra en una pegatina, en ella se incluye el número de serie del fabricante, distribuidor y los detalles, la lente y el tipo de montura, y el número de modelo de tu estilo específico de gafas de sol. Si esta etiqueta no está presente, las gafas de sol de esa caja probablemente sean falsas.

-. El precio: parece una obviedad, pero el precio es un indicativo de un producto original o de una réplica de mala calidad. Así, un precio anormalmente bajo puede indicarnos que estamos ante un producto falisificado.

-. La calidad de los materiales: las gafas Carrera están fabricadas en materiales de gran calidad y tienen un aspecto sólido y compacto. Unas gafas con aspecto endeble o demasiado ligeras es muy probable que no sean originales.

¿Por qué resulta tan importante que las lentes sean originales?

Unas lentes originales nos ofrecen la garantía de una buena protección solar y ambiental para nuestros ojos. En cambio, si compramos o usamos unas gafas de mercadillo podemos, incluso, llegar a dañar nuestra vista. ¿El motivo? Cuando nos ponemos un cristal oscuro delante de los ojos, igual que cuando entramos en una habitación a oscuras, las pupilas se dilatan, lo que provoca que la retina reciba más rayos solares. Si nuestras gafas no contienen los filtros adecuados, estaremos recibiendo una radiación solar directamente sobre nuestros ojos, con el consiguiente daño que ello conlleva.

Por eso debemos prestar atención y decantarnos siempre por productos originales y de calidad. Además, en función de nuestras características personales, debemos escoger un nivel de protección u otro. Los niños menores de 12 años, por ejemplo, deben proteger especialmente su vista, ya que hasta esta edad el cristalino (la parte del ojo con forma de lente que se sitúa detrás del iris) es especialmente transparente, lo que favorece la absorción de rayos UV.

Una buena forma de garantizarnos la protección adecuada en cada caso es prestando atención al estándar europeo EN:1836 (nuestras gafas deben incluir esta información en la patilla o en la etiqueta). Así, este estándar establece una escala que va de 0 a 4 (de menor a mayor protección):

-. Nivel 0: del 80% al 100% de transmitancia óptica (fracción de luz incidente).

-. Nivel 1: del 44 al 80% de transmitancia óptica

-. Nivel 2: del 19% al 43% de transmitancia óptica

-. Nivel 3: del 9% al 18% de transmitancia óptica

-. Nivel 4: del 3% al 8% de transmitanica óptica

¿Cómo nos afecta la radiación solar?

Podríamos definir la radiación solar en tres categorías (rayos ultravioleta, rayos infrarrojos y luz visible). Para la protección ocular es importante prestar atención a los rayos ultravioleta (UVB y UVA), que son los que pueden resultar más dañinos para la vista.

Los rayos ultravioleta, por su parte, (invisibles –aunque no inocuos- para el ojo humano) se clasifican en tres categorías:

- Ultravioleta C (UVC), con longitud de onda entre 100 y 280 nm. En realidad, aunque son los más dañinos, no deben preocuparnos, ya que no penetran la atmósfera de la Tierra y, por lo tanto, no pueden dañarnos.

- Ultravioleta B (UVB), con longitud de onda entre 280 y 315 nm. En este caso, sí que penetran en la atmósfera de la tierra y resultan perjudiciales para nuestros ojos. Afectan a la córnea y al cristalino principalmente.

- Ultravioleta A (UVA), con longitud de onda entre 315 y 400 nm. Aunque tienen menor energía que los UVB, penetran más en el ojo y pueden llegar a causar años en la retina. Con el tiempo, pueden ser los causantes de cataratas y otros problemas oculares.

2) La luz visible: su longitud de onda se sitúa entre los 400 y 780 nm. Podríamos decir que es la luz que nuestros ojos perciben.

3) Los rayos infrarrojos: son invisibles para el ojo humano y su longitud de onda oscila entre los 700 nm y 1 mm. Esta radiación es la responsable del calor que proporciona el sol, pero no debería dañar a los ojos.

¿Es más importante proteger nuestros ojos en verano?

Una buena protección resulta indispensable durante todo el año, ya que, incluso en los días nublados, nuestros ojos están expuestos a la radiación solar. Sin embargo, en verano resulta todavía más importante.

En estos meses, factores ambientales como el sol o el viento sumados a los efectos propios del verano (el agua clorada de las piscinas, la sal del mar, el hecho de pasar más horas en la calle…) pueden afectar a nuestra vista. La luz solar, especialmente en verano cuando es mucho más intensa, contiene un alto nivel de rayos ultravioleta, que pueden afectar  a los ojos causando diferentes daños oculares de mayor o menor gravedad. Las cataratas son uno de los más habituales, ya que se ha comprobado que existe una relación directa entre luz solar y cataratas y también es un hecho conocido que los rayos ultravioletas aceleran el envejecimiento, un factor que se ve incrementado por el deterioro de la capa de ozono.

La exposición solar (especialmente a los rayos UVB y UBC) puede causar, además, otros problemas oculares, como conjuntivitis irritativa (causando enrojecimiento de los ojos), lagrimeo, sensación de escozor y otras molestias. Además, si la exposición al sol es muy fuerte (por ejemplo, si pasamos muchas horas en la playa, en la piscina o al aire libre) puede provocar problemas mayores, como inflamación en la córnea (queratitis), lo que puede ocasionar dolor y otros síntomas más graves, como visión borrosa.

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