Vida útil de las gafas de vista

Vida útil de las gafas de vista

Una de las preguntas que se hacen los usuarios de gafas graduadas es ¿cuánto tiempo las puedo seguir usando? Es que la vida útil de las gafas de vista no está marcada con una fecha como sucede con los productos del mercado… Todo depende del cuidado que le ofrezcamos y otros factores como puede ser un aumento en la graduación que requiera cambiarlas.

En este artículo queremos contarte sobre el uso de las gafas, su mantenimiento y algunos consejos para que duren más tiempo. Extender su vida útil depende de ti.

¿Cada cuánto debo cambiar mis gafas de vista?

Desde el momento en que usamos gafas graduadas, es común hacerse algunas preguntas en cuanto a su durabilidad o ‘vida útil’ ya que se trata de un objeto que cuesta considerablemente como para comprar uno por mes.

Normalmente los usuarios van al oculista cuando se dan cuenta de que con esas gafas ya no ven bien y para que el profesional les haga una receta con la nueva graduación. Y a la óptica acuden cuando quieren cambiar el modelo de las gafas de vista porque las que tienen ‘ya están demasiado viejas’ o ‘fuera de moda’. También si se han roto o si las lentes están rayadas. Pero no hay que llegar a esos extremos para cambiarlas.

En la teoría, unas gafas dejan de ‘funcionar’ cuando ya no cumplen con su función; es decir, que no podemos ver bien con ellas. Pero cuidado, porque no siempre es fácil identificar una pérdida de visión, sobre todo porque es progresiva. Esto quiere decir que de un día para el otro las gafas no dejarán de servirnos, sino que deben pasar meses para que notemos alguna diferencia.

La única manera que tenemos para asegurarnos de que estamos usando las gafas graduadas adecuadas es ir al oculista. Se aconseja realizar una visita al año, aunque a algunos pacientes se les recomienda duplicar esa cantidad (es decir, cada seis meses) si tienen alguna enfermedad o patología ocular o bien por su edad.

Los niños y adolescentes que usan gafas graduadas requieren reemplazos más frecuentes que los adultos. Esto se debe a que aún sus ojos se encuentran en fase de crecimiento y que los problemas visuales siguen avanzando, así como también al cambio de sus rasgos físicos o de sus gustos.

A cierta edad la graduación se suele estabilizar y por ende la vida útil de las lentes se extiende. Pero, por supuesto, eso no significa que podemos pasar años sin visitar al oculista… ¡Las revisiones periódicas son fundamentales! Incluso si al siguiente año la graduación es la misma que la anterior y podemos seguir usando esas gafas, no debemos dejar de ir cada 12 meses.

Es muy importante saber que si usamos unas gafas que no están bien graduadas y que ya no nos sirven, nuestra visión se verá seriamente afectada y por ende también nuestra calidad de vida. Más allá de no poder leer el precio de un producto en el mercado o el menú en un restaurante, ver incorrectamente puede llevar a un accidente de tránsito, entre otros peligros.

Las gafas de vista con una graduación incorrecta también pueden traer como consecuencia dolores de cabeza o cuello, enrojecimiento y tensión en los ojos, visión doble o borrosa y mareos. Debemos saber que la potencia visual se va degradando con el tiempo y que no podemos utilizar siempre los mismos cristales. Si cuidamos bien de las monturas, quizás nos puedan servir durante años, porque siempre se pueden colocar nuevas lentes.

Podemos hablar también de la comodidad de las gafas. Quizás cuando las has comprado te parecían acordes a tus necesidades y te gustaban cómo lucían en tu rostro. Pero luego, has cambiado de peinado o de color de cabello, o bien tienes un empleo donde debes usar las gafas continuamente y las que tienes te incomodan un poco. ¡Entonces es momento de cambiarlas!

Por último, merece la pena mencionar el factor ‘moda’. Las tendencias y lo que aparece en las pasarelas y publicidades nos pueden hacer cambiar de gafas todos los años. Si es posible, algunas ópticas quitan las lentes de una montura y las adaptan a la nueva. Para ello deben ser o bien del mismo tamaño y forma o más grandes para poder ‘cortarlas’. En todo caso, consulta en tu óptica de confianza.

Cómo extender la vida útil de las gafas de vista

Durante el periodo en que esas gafas son de utilidad es necesario que las cuidemos y usemos correctamente. De esta manera, no será preciso cambiarlas por rayaduras, roturas o quebraduras de lentes.

Hoy en día tenemos a disposición diferentes accesorios que nos pueden servir para el mantenimiento de las gafas, comenzando con los estuches para guardarlas cuando no las usamos.

Aunque no lo creas, la manera en que te pones o te quitas las gafas pueden influir en su estado. La incorrecta colocación provoca desajustes en las varillas. Para evitarlo, tómalas con ambas manos y haz un movimiento en diagonal: desde la frente hacia abajo para ponerlas o hacia arriba para quitarlas.

Si las varillas se desajustan, cuando muevas la cabeza sentirás que las gafas también lo hacen y si miras para abajo… ¡Pueden caerse al suelo! También debes tener cuidado de que ejerzan presión en la nariz y detrás de las orejas porque quiere decir que están demasiado ajustadas y las bisagras forzadas.

En cualquiera de los casos, te recomendamos que vayas a tu óptica de confianza para que las ajusten. No intentes hacerlo tú mismo porque puedes romper las varillas o cualquier otra parte de las gafas. Mejor que se encarguen aquellos que saben y tienen las herramientas adecuadas.

Otros consejos que pueden servirte para aumentar la vida útil de tus gafas son:

1. No apoyarlas ‘boca abajo’ sobre la mesa, el escritorio o la mesilla de noche. Si lo haces, corres el riesgo de que las lentes se rayen o rompan. Siempre colócalos ‘boca arriba’ y con las varillas cerradas.

2. No exponerlas al calor extremo. Por ejemplo ingresar en ambientes demasiado calefaccionados, en una sauna o frente al horno. Esto hará que los materiales sufran el cambio de temperatura y puedan romperse. Recuerda que aquellas lentes fabricadas con materiales naturales son muy vulnerables al calor y sobre todo a los cambios térmicos bruscos. Si tus gafas tienen tratamientos antirreflejantes pueden romperse más fácilmente.

3. No llevarlas ‘colgando’ del cuello ni ponerlas sobre la cabeza cuando no se estén usando. Podemos correr el riesgo de que se caigan o se golpeen con cualquier cosa. El mejor sitio para dejarlas es en una funda dura o en un sitio donde no se puedan romper.

4. Usar máscaras o gafas complementarias según la actividad que se realice. Por ejemplo, si haces esquí o algún otro deporte de invierno, te aconsejamos que coloques unas gafas o máscara de sol por encima de tus gafas de vista. O bien si realizarás alguna tarea peligrosa en el trabajo u hogar, puedes usar esas máscaras plásticas transparentes que protegen tu visión y tus gafas. Ideales para cuando pintas una pared, hay fuego o algún material corrosivo.

Tips para limpiar y cuidar tus gafas de vista

Sin dudas, para lograr un excelente mantenimiento de nuestras gafas de vista, la limpieza diaria es fundamental. Pero, por supuesto, esto también tiene sus ‘secretos’ y merece la pena saber qué errores cometemos normalmente.

Para empezar, no uses la ropa para quitarles la suciedad. Es una equivocación muy común que cuando se ensucian las lentes frotarlas con una prenda. ¡Pero eso las estropea! Y cuando esto sucede, el único destino que pueden tener es el reemplazo. Hasta el momento no existen productos ni tratamientos que eliminen los arañazos o ralladuras.

Por lo tanto, nada de jean, lana o algodón en la limpieza de tus gafas… para algo existen los paños de microfibra específicamente creados para superficies delicadas y que no ‘arrastran’ la suciedad e impurezas.

Estas telas eliminan la grasa, la humedad y la suciedad sin dejar marcas (borrables o imborrables). No esperes a que las lentes estén muy sucias y no veas nada para limpiarlas. Mejor cumple con una rutina de limpieza diaria colocándolas bajo el grifo con agua tibia o templada. De esta manera quitarás lo que no está pegado. En segundo lugar, usa un detergente o jabón liquido -mejor si es con pH neutro- y frota con mucho cuidado sosteniendo las gafas por el puente, no por las varillas.

A continuación, enjuaga con un poco más de agua y para secar, emplea el paño de microfibra, el cual debe estar limpio y seco. ¡Y ya están en perfecto estado para seguir usándolas!

Otra opción para cuando estamos en el trabajo, en la calle o en el metro es utilizar los spray especiales que se venden en las ópticas y que reemplazan el agua y el jabón. También se deben frotar suavemente para desprender la suciedad y secar con un paño seco.

Una de las novedades del mercado son las toallitas de limpieza, que al mismo tiempo eliminan las impurezas con cuidado y secan las lentes. Por ningún motivo limpies tus gafas en seco, ni siquiera cuando se empañan debido al vaho o a los vapores del ambiente.

Y para un cuidado óptimo de tus gafas, te recomendamos que cada seis meses las lleves a tu óptico optometrista de confianza. Él se encargará de realizar una limpieza profunda de inmersión ultrasónica. Este servicio complementario es vital para el mantenimiento; en pocos minutos le devuelve a la montura y a las lentes su brillo original. Además elimina la mayoría de los gérmenes debido a que es un proceso antibacterial y a cierta temperatura. ¡Gafas como nuevas!

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