¿Conoces el origen y la evolución de las gafas de sol?

¿Conoces el origen y la evolución de las gafas de sol?

Hoy en día, cuando queremos unas gafas de sol, nos dirigimos a una óptica cercana, nos probamos varios modelos y elegimos el que más nos guste. Pero no siempre ha sido así. Y aunque no lo creas, los primeros ejemplares datan ni más ni menos que de hace miles de años. ¡Sí, son más antiguas de lo que pensabas! A continuación te contamos los orígenes y la evolución de un accesorio tan imprescindible en la actualidad.

Gafas de sol: ¿cómo eran en la antigüedad?

Quizás no lo sabías, pero las gafas de sol más antiguas de las que se tenga conocimiento están expuestas en el Museo Canadiense de Historia. Se las conoce con el nombre de ‘Máscara de Ivoire’ y eran usadas por los pobladores de las regiones árticas, más precisamente en los territorios de la provincia de Nunavut, al norte del país.

Lo más curioso de todo es que las primeras gafas de sol del mundo… ¡No tenían cristales! En realidad, se trataba de un hueso de animal -no se sabe de cual- de la misma longitud que el rostro y con dos especie de ‘ranuras’ a la altura de los ojos.

Se sujetaba a la cabeza mediante ropaje y el interior estaba bastante bien tallada para otorgar mayor comodidad y evitar que tomara contacto con los ojos. Este diseño tan particular evitaba el típico deslumbramiento que causa el reflejo del sol contra las superficies nevadas o heladas. Los esquimales entonces usaban estas ‘gafas’ para poder cazar y trasladarse.

Si no tienes la oportunidad de ir hasta Canadá y verlas en vivo y en directo, te recomendamos que busques un documental de los años 20 llamado ‘Nanook of the Nort’. Relata la historia de un esquimal, cuyo nombre original era Allakariallak, quien atravesó todo el norte canadiense junto a su esposa y su pequeño hijo. Durante la travesía aprovechó las gafas de sol para caminar entre hielos, manejar un trineo y una pequeña embarcación a plena luz del día.

Más cerca en el tiempo: las gafas de sol chinas

De la historia de los esquimales pasamos a las Cortes de jueces en China. Entre medio no sabemos qué sucedió con este accesorio y si alguna civilización más la creó y utilizó. Los vestigios nos llegan del Lejano Oriente para los años 1200 o 1300 gracias al famoso explorador Marco Polo, quien para 1275 relata en detalle lo sucedido en la región.

Aquí también es preciso hacer una distinción ya que las gafas de sol en realidad no tapaban el sol… porque se usaban en espacios cerrados. ¿Para qué servían? Para que los contendientes de un pleito en el tribunal no puedan reconocer la expresión de los ojos de los jueces.

La situación era más o menos así: comenzaba el juicio, cada una de las partes exponía su versión de los hechos y tras ello el juez se colocaba unos cristales ahumados. Esto reforzaba la idea de que los encargados de impartir la ley eran ‘imparciales’. Ellos sabían que existen movimientos involuntarios que pueden demostrar opiniones.

La historia sigue en Italia

Seguimos nuestro camino por la evolución gafas de sol para arribar a Italia, donde todo daría un vuelco gracias a las ideas vanguardistas de ese país, sobre todo de los romanos. Para el siglo XV se comenzó a experimentar con cristales verdes, los cuales mejoraban la visión de aquellos con problemas visuales (la miopía no es algo ‘nuevo’).

Se había llegado a la conclusión que ese color en los cristales aumentaba la agudeza visual y mejoraba el contraste con los objetos. Si bien no se les puede considerar gafas de sol, lo cierto es que muchos italianos de esa época las usaban al aire libre como un objeto de moda. E incluso, hay documentación que afirma que en Venecia, los ‘gondolieri’ encargados de conducir las típicas embarcaciones, usaban estos artefactos para reducir el impacto que provocaban los rayos del sol en las aguas de los canales de esa ciudad.

Siglo XVIII: las gafas inglesas

Seguimos avanzando en el tiempo y cada vez nos acercamos más a la actualidad. Pero todavía queda mucho por recorrer en la historia de las gafas de sol. La montura tal y como la conocemos hoy fue una idea de un óptico inglés llamado Edward Scarlett: él se encargó de hacer una estructura de metal con dos círculos unidos por un ‘puente’ y con dos varillas a los lados para colocar por encima de las orejas.

Si bien no se usaban cristales opacos en ese ‘invento’ es necesario mencionarlo, ya que gracias a Scarlett… ¡Hoy tenemos patillas en las gafas! Por supuesto que las cosas no finalizan allí ya que otro óptico inglés, James Ayscough, fue el primero en tintar las lentes basándose en los cristales verdes italianos.

Este hombre (conocido por sus microscopios) afirmaba que el cambio de color y oscurecimiento de los cristales serviría para ver mejor, pero también como protección del sol. Los tonos elegidos por Ayscough fueron el verde -como los de sus pares romanos- y azul. La ‘mala noticia’ es que este óptico nunca pudo lograr que sus objetos mejoraran la visión en exteriores… ¡Pero igualmente es digna de destacar su labor!

Y las gafas de sol llegan a Estados Unidos

Regresamos al continente americano, y bastante cerca de donde se sabe se dio el origen de las gafas. En Estados Unidos no solo se desarrollaron nuevas tecnologías, sino que además se logró que este artefacto fuera accesible para todo el mundo (o casi).

Pero vayamos despacio, que hay un largo camino de más de 100 años -o más- por recorrer. En los periódicos estadounidenses de fines del siglo XIX se publicaron varios artículos donde se usaba la palabra ‘sunglasses’ (gafas de sol en español) o alguna similar.

Por ejemplo, en 1891 el The Chicago Herald indicó que el jugador de béisbol de apellido Reilly, había perdido sus ‘dark glasses’ (lentes oscuras) antes de recibir una bola alta. En 1895, el The Sioux City Journal añade una publicidad de una tienda llamada Parsons-Pelletier donde se ofrecían varios productos de óptica, entre ellas ‘eyeglasses’ y ‘sunglasses’ a un precio imbatible: ¡Tan solo 10 centavos de dólar cada par! Por último, una noticia del Pawtucket Times de Rhode Island recomendaba a los lectores ir al Memorial Day (día de los caídos en guerras) con sus gafas de sol para proteger la vista por estar al aire libre.

Seguimos en Estados Unidos, pero ya nos adentramos en el siglo XX, donde el uso de estos accesorios comenzaba a ser más reconocido gracias a los actores del incipiente cine mudo. La relación gafas de sol-estrellas del cine recién comenzaba y por supuesto se mantendría hasta hoy.

Pero antes de ello tenemos que nombrar a una personalidad muy importante para la historia de las gafas: Sam Foster. El fundador de una empresa llamada Foster Grant Company fue el encargado de vender las primeras gafas de sol al ‘público’ en Atlantic City, New Jersey. Tras su venta inicial, el comerciante se encargó de producir y comercializar en masa un modelo económico para ‘todo el mundo’. Y por supuesto los actores y actrices fueron sus principales compradores.

Muy poco después las gafas de sol llegan al Ejército. ¿Te preguntabas cuál era el origen de las icónicas Aviator de Ray Ban? ¡Nada menos que entre las filas de pilotos de la Armada de Estados Unidos! Ellos se quejaban de que no podían cumplir sus misiones debido a que el sol los deslumbraba y les provocaba dolores de cabeza.

Entonces, la Fuerza Aérea ordenó a la famosa empresa Bausch & Lomb (que se mantiene en la actualidad) que creara unas gafas de sol especiales para los pilotos. Así fue como surgieron las ‘ray banner’ o barrera para los rayos en español, las cuales reducían los efectos del sol en los ojos de los aviadores.

Continuamos este recorrido para llegar a 1936, año muy importante para la historia de las gafas ya que se inventa el polarizado. Ray Ban ya se había ‘independizado’ del ejército y empezaba a vender sus productos a la gente común… cuando se une con Edwin Land (el fundador de Polaroid) para ofrecer cristales espejados en su modelo Aviator, uno de los más conocidos del mundo.

Aún no terminaba la década del 30 y las gafas de sol dan un salto en cuánto a lo que hoy se conoce como ‘influencers’… Las estrellas del cine y la música las llevaban tanto para la vida cotidiana como para sus películas y conciertos. James Dean fue uno de los precursores, pero no el último. Las tapas de las revistas de la época los mostraba luciendo los pocos modelos disponibles y sus seguidores querían copiarles. Las gafas se convirtieron así en el objeto de deseo para hombres y mujeres que deseaban tener el mismo estilo de vida que en Hollywood.

Los años pasaban, pero la moda y la relación entre los artistas y las gafas de sol no se acababan. Durante las décadas del 50 y 60, íconos del cine y la música fueron los mejores ‘vendedores’ de cada modelo y por supuesto, los encargados de hacer su propio estilo. Todos podemos recordar a Audrey Hepburn, a Elvis Presley o a John Lennon con sus gafas.

Por supuesto la evolución de las gafas de sol continúa hasta nuestros días y las tecnologías aplicadas a este accesorio mejoran año tras año. Eso sin contar los miles de modelos disponibles, las formas, colores y materiales que podemos conseguir.

En Óptica Arense tenemos las mejores marcas y los modelos más nuevos, así como también los tradicionales, de gafas de sol. Acércate para conseguir el que más te guste.

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