¿Cómo evitar que se rayen las lentes de las gafas?

¿Cómo evitar que se rayen las lentes de las gafas?

Las gafas rayadas no solo son muy incómodas porque no nos permiten ver bien, sino que además le restan vida útil a las lentes. Por ello es fundamental cuidar bien este elemento imprescindible en la vida cotidiana. Te contaremos más a continuación.

Si bien las lentes con que hoy en día se confeccionan las gafas es muy resistente a los golpes, también tienen la ‘contra’ de que este material es demasiado ligero y sensible a los rayones. Aunque existen tratamientos especiales ‘antirayado’ lo cierto es que para conseguir que mantengan su estado debemos cuidarlas muy bien.

¿Por qué evitar que las gafas se rayen?

Cuando las gafas se rayan ya no hay mucho que se pueda hacer para que regresen a su ‘estado original’. Esas pequeñas (y no tanto) marcas que van quedando en las lentes disminuyen tu capacidad para ver correctamente.

El ojo debe acostumbrarse a enfocar con ciertos obstáculos delante, ya que si bien para ti puede ser una pequeña o casi imperceptible línea, para la córnea es como una pared enorme que no le permite ver como corresponde.

Una de las razones por las cuales padecemos de la famosa ‘vista cansada’ es justamente usar gafas rayadas. Esto se debe a que debemos forzar más los ojos para enfocar. Si te duele mucho la cabeza últimamente, además de reducir las horas que pasas frente al ordenador o el móvil, te recomendamos que eches un vistazo a la salud de tus gafas.

¿Cómo evitar rayaduras gafas?

Es realmente importante que las gafas graduadas (y de sol) se traten con mucho cuidado. Se trata de un objeto delicado que no puede estar en malas condiciones si queremos que nos duren más tiempo y sobre todo para poder ver bien.

Es verdad que a cualquiera se nos pueden caer al suelo o tener algún accidente con ellas, nadie está exento de ello. Sin embargo, tenemos que tratarlas con el cuidado que se merecen y hacer todo lo posible para evitar caídas o rayaduras.

Una buena manera de tenerlas siempre controladas es guardarlas en su correspondiente estuche, rígido y que cierre bien. El mismo que traían cuando las compramos, o también puede ser otro que adquirimos en otra ocasión. Pero atención, ya que deben caber bien las gafas, sin presiones. Además, no podemos olvidar de envolverlos en una gamuza para evitar que las varillas rayen el interior de las lentes.

Otra cuestión muy importante es dónde dejas las gafas cuando nos las usas, por ejemplo a la hora de dormir. Lo más habitual es que las pongas en la mesilla de noche, sin ningún tipo de protección. ¡Ese es un fatal error! Porque en ese espacio tan reducido también hay otras cosas: una lámpara, el móvil, algún libro, un vaso de agua… y todo ello puede ‘chocar’ con nuestras gafas y rayarlas. Pero además, corremos el riesgo de golpearlas sin querer con la mano mientras dormimos y que caigan al suelo.

Durante el día, si no las llevas todo el tiempo, lo ideal también sería que queden en su estuche. Es verdad que puede ser algo incómodo tener que guardarlas allí todo el tiempo, pero de esta manera te aseguras de que no se estropeen.

Algunas personas optan por ponerles una soga o cuerda en las varillas para que queden ‘colgando’ a la altura del pecho si no las están usando, aunque esto puede aumentar las posibilidades de golpes y accidentes. Y ni que hablar de aquellos que tienen el hábito de ponerlas en la cabeza. Esto es perjudicial para las varillas y también para las lentes, ya que se pueden rayar.

Si te has olvidado el estuche o solo dejarás de usar las gafas por un momento, entonces ten en cuenta que deben quedar con las lentes hacia arriba. Nada de ponerlas ‘boca abajo’ en contacto con la mesa, el escritorio o el sitio que sea. Cierra las varillas y colocalas en un sitio con poco riesgo de que se caigan, se les pongan cosas encima o los niños puedan tomarlas y jugar con ellas.

La limpieza de las gafas y sus cuidados

Entre los principales consejos en relación a evitar gafas rayadas podemos indicar que debes limpiarlas como corresponde. Esto quiere decir que seas muy cuidadoso cuando intentas quitarle la suciedad.

Si usas las gafas graduadas todo el día, ya sea en casa o en el trabajo y para tus actividades cotidianas, lo habitual es que tengas que limpiarlas varias veces. Se ensucian por cualquier cosa: si cocinamos, si estamos en la calle, si salpica agua cuando nos cepillamos los dientes, si entramos en un sitio con la calefacción muy alta, si accidentalmente ponemos un dedo en las lentes para acomodarlas, etc.

No importa cuánto cuidado tengas, siempre se ensucian. Y la limpieza es clave para mantener las gafas en buen estado y con las lentes intactas. Como primera medida, nunca (pero nunca) las limpies en seco. Es muy habitual que cuando se ensucian usemos la ropa o alguna tela que encontramos por ahí para quitarle aquello que molesta.

Aunque creamos que el algodón o la lana son materiales ‘suaves’ y pueden usarse para limpiar las gafas, no tienes que usarlas si las lentes están secas. Mucho menos el jean o la lycra. Para algo existen las famosas gamuzas de microfibra que venden en las ópticas y que se incluyen en el kit cuando compramos las gafas.

También debes tener cuidado cuando limpias tus gafas en húmedo. En las tiendas especializadas puedes encontrar líquidos específicos para mojar el cristal y quitarle toda la suciedad. Es muy sencillo: presionas el atomizador en cada lente, esparces suavemente con los dedos y luego lo secas con el paño.

En el caso de que no tengas a disposición uno de estos líquidos (te recomendamos llevarlo siempre en el bolso o tener en el cajón del escritorio), puedes recurrir al agua y jabón. Claro que también tiene sus secretos: primero moja con agua tibia las gafas, luego coloca un poco de jabón (mejor si es líquido) entre los dedos y forma espuma.

En tercer lugar, esparce bien la espuma por toda la superficie de las lentes, con movimientos circulares y muy suaves. La mejor manera de sostener tus gafas para que no se quiebren es en el ‘puente’ entre los dos cristales. No cometas el error de sujetar desde las varillas o desde una de las esquinas.

Una vez que hayas esparcido bien la espuma, el siguiente paso es enjuagar con abundante agua tibia. Por último, seca con un paño o incluso con papel higiénico si tienes mucho cuidado. La idea es que se seque por completo, pero si eso no sucede, deja que la humedad se vaya por sí sola… ¡Nunca las seques con el secador! Las altas temperaturas pueden dañar el estado de las lentes.

Otro de los tips en cuanto a limpieza de gafas es no utilizar alcohol, perfumes o colonias. Estos líquidos pueden afectar el tratamiento que tengan las lentes y hasta rayarlas más. Incluso no son productos buenos para las monturas ya que pueden despintarse.

Tampoco te recomendamos que uses saliva para humedecer las lentes, ni limpiadores domésticos (de esos que se usan para los vidrios o espejos) ya que contienen ingredientes muy corrosivos que pueden eliminar por ejemplo el recubrimiento antirreflejos.

Algunas personas también tienen el hábito de crear vapor en las lentes antes de limpiarlas. Simplemente las colocan cerca de la boca y les arrojan su aliento. De esta manera, los cristales se ‘humedecen’ un poco y es más fácil limpiarlas.

Esto debería ser algo de último recurso, es decir, cuando están en medio de la calle, viajando en el coche o en algún sitio donde no tienes líquido especial ni un baño cerca. No frotes muy fuerte y elige un material delicado para ello. En cuanto tengas la oportunidad de limpiar como corresponde, no lo dudes. Esta técnica sirve para casos de emergencia, debe ser más que eventual.

Las gafas y los remedios caseros

Si tus gafas se han rayado, es probable que no las hayas llevado a una óptica. Crees que un tratamiento será muy costoso o bien que te dirán que no tienen solución y debes comprar unas lentes nuevas.

Por lo tanto, es probable que hayas buscado soluciones caseras para eliminar rayaduras en los cristales. Pero debes saber que en la mayoría de los casos, ‘el remedio es peor que la enfermedad’ como dice un refrán popular.

Así es, ya que los ingredientes que llevan algunas recetas caseras (como por ejemplo el bicarbonato de sodio o la pasta de dientes) pueden rayar aún más los cristales y convertirlas en un objeto inservible que sí o sí necesita un cambio… ¡Porque no podrás ver nada!

Lo mejor que puedes hacer en esos casos es llevarlas a una óptica para que un profesional evalúe los daños y te recomienden las opciones que tienes a disposición. ¡No siempre es tirar y hacer nuevas!

Es muy importante que seas cuidadoso con tus gafas, no importa si son nuevas o si ya llevas un tiempo con ellas. Y si se rayan, evita por todos los medios que esa marca se siga expandiendo. Extrema las medidas de protección y limpia a conciencia. De esta manera, extenderás la vida útil de las lentes y verás mucho mejor.

En Óptica Arense podemos ayudarte si no sabes muy bien cómo cuidar tus gafas de sol o graduadas. Solo es cuestión de que te comuniques con nosotros. Te daremos varios consejos para que las lentes duren más y no se estropeen. No dudes en visitarnos para eliminar todas las dudas que tengas sobre el cuidado de tus lentes.

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